martes, 24 de septiembre de 2013

¿Del paraíso a la resina? ¡Chaa Naan!

Sirenas de policía, calor, aburrimiento...no me gustaba, pero era la triste realidad...había vuelto a Madrid!
Era una tragedia, pero no obstante tampoco podía recurrir al suicidio, eso supondría perderme el siguiente viaje que teníamos planeado, hacia un sitio que nos resultaba familiar, que nos enamoró por la roca, el ambiente y sus pozas de cristalino monóxido de dihidrógeno, o agua, como lo queráis llamar.
Así que con la emoción y el equipaje por delante, partimos Octavio y yo a eso de las 6 de la mañana, en dirección a la familiar escuela oscense de Rodellar. Ahí nos esperaban cordialmente Sergio y Ramiro (el puto amo), para hacer la compra y dirigirse hacia el Camping El Puente, que sería el lugar elegido para dormitar y poder refugiarse durante esta nuestra estancia.
The 'Original' Apetron Team

Los siguientes 5 días fueron...bueno, para que engañarnos, bastante penosos..
Un día de escalada de arrastre completo y el resto, no se porque pero fue así, no tenía ganas de escalar!!! Veía la super cuesta del Camping y me moría de pereza. Y por si fuera poco, Sergio y Octavio estaban con dos chicas francesas que conocieron cuando yo no estaba..y decidí (a pesar de quedar como auténtico sujeta-velas) esperar a que se fuesen y ponerme a su ritmo.
Fueron días de poza y hacer el vago...incluso un día, hicimos boulder, en RODELLAR......nos dábamos asco a nosotros mismos, pero gracias a dios empezó la escalada, aunque no precisamente ligada a los encadenes.
En estos días frecuentamos sectores como Las Ventanas y la Gran Bóveda, con repentinas visitas al resto de sectores de la zona, donde me dejé algunas vías bien matizadas y que confío fulmine a mi regreso.
En estos fatídicos días conseguí encadenar no mucho, pero si algunas buenas como Nanuk (7c durillo jajaja, se me resistió bastante!), La amistad (7c+ fácil pero serlo es, al menos en mi opinión), el proyecto de Ramiro jajaja yo creo que es el 7a que más me ha costado sacar!!!
Y muchas otras vías que me dejé a puntito, pero por falta de tiempo y conti, no pude llegar a completar.
Pero el no encadene no quitaría el factor diversión...estábamos en Rodellar, el lugar donde todo es posible, y a parte de la escalada hubo grandes momentos (como siempre), grandes encadenes (aunque no muy numerosos) y grandes fiestas que recordaré hasta que mi memoria repleta de letras de canciones y movimientos de vías estalle de una vez por todas!
Acompañados por Braulio o BurguerMaister (como diría Ramiro), las fiestas fueron algo reseñable, desde luego, aunque no daré detalles de el porqué, por si estos escritos llegan a ojo de mis padres!!!
De izquierda a derecha: Ambar, Sergio, Yo, Jade y Octavio
El apetrón team con sus respectivos disfraces!



Pasamos por el Kalandraka y nos encontramos con 6 megahamburguesas!!!
Y volví a reencontrarme con gran parte de los amigos del mes de Julio, tales sean como Vieri, Pollo, Blin, Citro, la gente del Kalandraka (Doke, Jorge, Javi, Ernesto, Guille, Francesca, Liber y muchos más), gente del Camping como Natalia, Omar, Inés, Jonas, Luis, Alberto, Martin (o Chris jajaja)...y bueno, muuchos más... demasiados para ser nombrados en una sola entrada.

Jorge gustándose mucho con la regleta de la "Kings of Metal"

Pablo Scorza en su  'funcional' reposo de la "Spirit Rebeld"

A la siguiente visita la revientas máquina!
Aquí el gran Doke, con todo su poderío..

Ambiente normal del sector Las Ventanas del Mascún..
Las andanzas de Vieri...nos vemos por Cuenca Bicho!!!



Pero lamentablemente todo lo bueno tiene un final, y ya ni te digo si lo tiene todo lo perfecto..pero no lo dejaba atrás para siempre, el siguiente verano habrá más y mejor no, porque es imposible...pero es lo que tiene, hay que avanzar aunque el pasado nos guste más, o incluso increíblemente más.
Pero en cada viaje aprendo algo nuevo, ya sea que no tengo que cabrearme y tirar los pies de gato con desprecia, no frustrarme cuando no me entre la rodilla en un empotre o cuando no encadene porqué listo de mi dejase la rodillera en el pie de vía...
Vieri en el lance de la dura, "Vía del Kim"

Doke paseando por la famosa "Monserrat"

Sergio regulando magnesio desde el empotre..

Fluyendo por las tufas de la "Kings of Metal"

Cargando A MUERTE a por la chorrera en la misma vía!
No somos los únicos escaladores de Rodellar..


Se que había que dejarlo atrás, pero seguía en mi cabeza, cada mañana que el sonido del ascensor me despertaba me daba cuenta de que no estaba ahí, en aquél paraíso terrenal, y cada vez que me veía acorralado entre la resina del rocódromo, me daba cuenta de que no estaba sintiendo como bajaba el pete entre chorreras...la realidad nunca fue tan aplastantemente retorcida, volví a recordar lo que era el instituto (empeorado a cada día que pasa por el grandilocuente ministro Wert, pero ese es otro asunto), la sensación de agobio entre semáforos, la incapacidad de hacer comprender a los niños del instituto que la escalada no es subir montañas ni hacer el gilipollas en un par de rocas, si no poder aislarse por un instante de todas las cosas malas, y sentir la libertad de la malvada gravedad, mientras solo piensas: "Venga, aciértale a la maldita regleta"...pero en fin, donde va a parar, resulta mucho más gratificante dar patadas a los balones.
Los días restantes hasta que decidí de una vez redactar esta entrada, los pasé visitando el recién abierto Barranco del Fin del Mundo, sin muchos encadenes, y pasando del instituto al rocódromo, con ganas de llegar a casa, ver un par de vídeos de escalada, un episodio de 'Breaking Bad'... y tumbarme en la cama e imaginar que seguía ahí, apretando chorreras y echando unas risas... que al fin y al cabo es lo que nos gustaría estar haciendo a todos los escaladores, ¿verdad?






A MUERTE;)

lunes, 2 de septiembre de 2013

Cambiemos el chip...

Buenos días/ tardes/ noches, como bien dice el nombre de la entrada, después de esos mágicos 20 días escalando en el paraíso, Rodellar, mi familia me reclamó (cruelmente en mi opinión) para ir a Cantabria...muchos me decían: "Déjate de fanatismo, que por 10 días de descanso no pasa nada.."
Se equivocaban, porque mi desesperación llegó hasta tal punto, que tuve que recurrir a entrenar en una estructura metálica del jardín, y colgar cintas exprés para practicar chapajes...Porque ya me diréis que hago en una casa rural, sin piscina, ni playa, ni sofá, ni wifi, ni si quiera un puñetero armario para dejar la ropa de la maleta...Todo sumándole que 7 de los 10 días de estancia llovió de forma continua..en fin!
No podía más..sin escalar tanto de seguido, y sin ni siquiera playa, nada más llegar a Madrid a eso de las 7:30, cogí los gatos y me fui a espacio-acción, a desahogarme a bloques y ponerme delante del aire acondicionado!

La siguiente semana la dediqué a recuperar fuerza en el rocódromo a base de bloques super-duros y super-locos, con lances a dos presas en la mitad, cambiando de plafón, dinámicos a hombros malísimos...también mucho estiramiento para recuperar un poco de flexibilidad, que mal no viene..de todo menos conti, que era lo que más necesitaba, pero el calor de Madrid me lo impidió, a parte de la pereza!
Muchos días sin mi preciada roca (quitando el día que íbamos a ir a Tamajón, pero nos quedamos tirados con el coche sin batería ni alternador a unos 15 minutos de nuestro destino...en fin).
Pues eso, de todo menos escalar!

 Pero la sequía terminó un día 11 de agosto cuando cogí un AVE a Huesca, donde me esperaba Octavio y sus padres, para pasar un par de días de Vadiello y el resto de la semana en su casa de Pirineos, en Castejón de Sos, del Valle de Benasque..todo para cambiar el chip y hacer un poco de montaña, de clásica y de largos, que ya era hora.
Nos alojamos la primera noche en el Refugio El Pajar, lugar acogedor y buen sitio para pasar la noche si andas por esos lares. 
Ahí me hice con un 7c al segundo pegue y con un 7b a flash, que no está mal para 20 días sin roca. y después de un frío bañito en una poza del lugar, recogimos y pusimos rumbo a Benasque, al que llegamos de milagro por una gran tormenta en la que las gotas de agua, golpeaban el parabrisas como si de granizo se tratase.
A parte de un día en un sectorcillo de por ahí, no hicimos más deportiva, y dedicamos el tiempo a la montaña.
Un día fuimos a medio pescar medio hacer el dominguero al Ibón de Llosás, con una hora y media de aproximación, en la que no me cuesta admitir que sudé como negado para las caminatas que soy.
Yo pasé el día viendo como Octavio pescaba, durmiendo, y dándome un baño en una de las aguas más frías en las que me eh bañado, peor que en Galicia!
Ahí unas fotillos haciendo el tonto con la cámara!






Después de hacer un poco el vago, decidimos ponernos manos a la obra y investigar sobre un posible proyecto de dificultad sobre vía de largos, en un sitio muy poco transitado: El Congosto del Ventanillo, con un muraco de 150 metros, pero con zonas de roca mala, y una aproximación muy corta, pero intensa.
La vía elegida era parece ser la joya del muro, la Siglo XXI, que constaba de 6 largos de 7b+, 7b, 7b, 7c (a bloque), 7a+ y 6a..digamos que no muy fácil.
Pero de todos modos teníamos unas ganas increíbles. 
Teníamos un poco de información por parte de Citro (Carlos Logroño), que teníamos entendido que la hizo hace unos años, y que nos dijo que le entrásemos prontito a la pared, cuando aún diese la sombra...bueno, el caso es que por algún imprevisto (empanamiento más que otra cosa), llegamos ahí sobre las 10, y le daba de lleno el sol, y hacerla en esas condiciones era algo inhumano, así que esperamos a las 4 de la tarde que le diese la sombra y empezar con la escalada..





















Octavio se colocó todas las cintas y reunión y movidas, y se dispusó a escalar el primer largo con una dificultad de 7b+, duro en mi opinión, y que sacó sin encadenar, pero bien matizado para otro día. Oí la palabra ¡Reunión!, quité el grillo, cogí la mochila y comencé la ascensión.
Después de cargarme el 2º canto de la vía, seguí hasta el comienzo de lo duro,y empezó el desplome...claro esta, que como en vía de largos, no se puede gusanear, no podía caerme entre cinta y cinta, al no ser que pudiese luego hacer campus por la cuerda (que no es el caso)...así que apreté al máximo y me reuní con Octavio al final.
Cambio de material y me tocaba a mí escalar el segundo largo, de 7b. Apreté lo que no está nombrado para no caer entre la 1ª y 2ª cinta, que es muy malo para la cuerda, y seguí escalando, hasta que desesperado por un paso duro y la mala calidad de la roca (Octavio dice que exagero, yo creo que no), me colgué..después de un pegue en el que me dediqué a limpiar de arena y matojos la vía, y de romper todo lo que estaba a punto de romperse, llegué a la reunión con una idea: desde 2006 que la hizo Citro no ha ido ahí ni dios!

Haciendo un poco el tonto en la reunión!

 

La línea era muy buena, pero necesitaba ser escalada, después de un poco de agua y descanso, Octavio se puso en marcha con el siguiente largo, de la misma dificultad, el cual fue resolviendo rápidamente hasta llegar a la última cinta, con un paso bien duro con la cinta a un metro y medio de los pies, y de lado, así que no molaba caer. Después de unos cuantos intentos decidí intentarlo yo. 
El largo muy guapo, así de plaquita fina. Finalmente llegué al bloque, me situé con dos romos con la última cinta ya lejos, visualicé una regleta ínfima, puse el pié en adherencia, y rezando porque se quedase dinamicé a un agujero que gracias a dios, era bueno, y el canto de chapar la reunión.
Llegados a este punto nos pusimos a pensar..: Habeer, son las 9:30, se está haciendo de noche, y nuestras mentes brillantes se han dejado el frontal abajo, aún nos quedan tres largos (incluyendo el duro) y tenemos que hacer la movida del rápel, que como comprendereis no mola hacer a oscuras...quieras o no, la mejor opción fue una racional huída...
Ya con todo recogido volvimos al coche, donde nos esperaba Sonia, la madre de Octavio,  y un par de amigos para llevarnos a casa (ellos también se habían embarcado, porque se iban a meter a una vía de la zona, pero se metieron a otra mucho más dura, a la que se entraba rapelando y la única manera de salir era escalando...pero en fin, esa es otra historia).

Finalmente regresámos a Madrid, pero no por mucho tiempo, puesto que dos días después partiriamos de nuevo, a nuestro particular Jardín del Edén, nada más y nada menos que (redoble de tambor)....Cha Nán!!! Rodellar!!!
Lo se, suena un poco repetitivo, pero es que me gusta demasiado, por las razonas que os conté en entradas anteriores, no me voy a enrollar más...TO BE CONTINUED......
y A MUERTE;)


sábado, 3 de agosto de 2013

Vamos a la Pinche-Cuevaaa!!!

Bueno, como prometí, aquí tenéis el "resumen" de mi verano...si os agobiáis por lo larga que es o algo, la podéis leer en varias partes, en plan novela... así que ahí va! 
En algún lugar de Huesca, de cuyo nombre no puedo olvidarme, no ha mucho tiempo que vivía un fanático escalador, de los de calcetines con los gatos, gorro de lana en verano y estómago de tales dimensiones que causaba estupor.
Así, de forma tan literaria, doy comienzo a esta entrada de grandes dimensiones, sobre mi ya anunciada estancia de nada más y nada menos que 20 días (para mi gusto nada menos) en aquél lugar de cuyo nombre no puedo olvidarme...efectivamente, se trata de la oscense escuela de Rodellar.
El día antes de irme en la inauguración de la tienda de escalada de Desplome Climb, en San Sebastián de los Reyes,  probándome 10000 gatos distintos y armándome bien de magnesio para el viaje que se avecinaba. Hubo coca colas, aperitivos, sorteos...dará de que hablar la tienda.


Aquí el grupo del día más o menos, en Desplome Climb.

Llegué a casa y puse a punto el equipaje necesario para tantos días: camisetas varias, pantalones más bien largos para empotrar mejor, material de escalada, las zapatillas zarrapastrosas de siempre, y por supuesto mi gorro, necesario para encadenar.
Amaneció y, junto con Octavio, puse rumbo a casa de Lucas, cuyo padre se ofreció para llevarnos hasta nuestro ansiado destino, acompañándonos los dos primeros días con Marcos, el hermano de Lucas.
Y así comenzó un no muy largo viaje hacia Rodellar, en el que fuimos planeando lo que haríamos durante nuestra estancia, las vías que probaríamos (al final no probé ni la mitad de lo que quería...que mala es la pereza) y bueno...un poco de música, una parada para comer y finalmente alcanzamos nuestro destino.
Yo sostenía que lo mejor sería llevar las cosas al Kalandraka, dejar todo y organizarse...por supuesto al final cogimos las mochilas y nos fuimos a escalar, el fanatismo lo puede todo.
El sector elegido fue la Gran Bóveda, el cual no conocía.
Así para calentar y asegurado por Marcos, me metí un un 7b+ muy de chorreras, y aunque no me sienta muy orgulloso, me bajé de la 4ª cinta. Más tarde le di un buen pegue a flash a un 7c que Lucas y Sergio probaron la semana pasado con no muy buen resultado, "Nanuk".
Después de liarme abajo en la zona técnica, caí con los codos en Cuenca en el paso duro.
Octavio igual que yo, y Lucas después de un pegue repleto de sus ya célebres helicópteros ilógicos, chapó la cadena de este rebelde 7c, quitándosela de encima.
Logo del refu del Kalandraka.

Una de mis fotos a las flores, había
 más pero me las borraban todas.

Para no contar minuto a minuto os describiré más o menos un día normal:
Después de alguna fiesta (no hombre, todos los días no), como es evidente el cuerpo sentía cansancio, por lo que la hora de levantarse no solía bajar de las 11:30 o 12 (más bien 12), lo cual encajaba pues los sectores buenos tienen sombra por la tarde. Después de un calmado desayuno con básicamente café,  zumo y cereales, echábamos un billar, preparábamos las mochilas con comida para aguantar la tralla del día.
A continuación descendíamos el camino, eso si, siempre con calma, y nos dábamos un bañito en alguna poza cercana al sector elegido para el día, para sofocar el calor causado por la pequeña caminata. Y finalmente, con la calma por delante, subíamos a calentar al sector, fuese donde fuese, así en plan Mulero, y atacábamos sin piedad (1 o 2 pegues jajaja) al proyecto del día. Luego nos juntábamos con cualquier amigo, ya sea Sergio (miembro honorario del "Apetrón Team"); Chris Shepred (o Jimmy según Ramiro), un chico de Gales que estaba en el Kalandraka con nosotros, y nos fuimos haciendo amigos suyos, hasta asegurarle en sus primeros 7c+ y 8a...hablaba bastante bien español, y compartía el espíritu: A MUERTE; también íbamos con Enrique (PincheEnrique para los amigos), de México, al cual le regalé mi magnesera (él había perdido la suya y yo tenía una nueva) cuándo le conocimos en el sector El Meandro...habitante de la famosa Pinche-Cueva (Pinche-cueva: dícese de la cavidad en la roca donde habita Enrique, similar a la Bat-cueva, y a la cual sólo los elegidos pueden acceder), según él se venía siempre con nosotros porque no se paraba se reír con nuestras paridas y demás; Dimitry y Ariadna; no se si hace falta que diga de dónde es Dimitry...con ellos también compartimos escaladas y muchas risas, ambos estaban muy fuertes; no añadiré más nombres pero efectivamente, había mucha más gente, incluidos todos los del Kalandraka, que nos soportaron lo que pudieron, y nos servían bien de coca colas, vasos de agua y Megahamburguesas (antes de los Jueves, ahora son de los Miércoles). 
Aquí, una fotillo de Ariadna, apetrando como siempre!



Chris, mostrándonos lo poco fuerte que estaba.

A la derecha, PincheEnrique, riéndose con nosotros como siempre

Lucas y Jorge flasheando, uno de los del Kalandraka.
Dimitry, con el cuerpo en tensión en la Familia Manson. 
Luego había viejos amigos que conocí en otras escuelas: Javi y Laura, que conocí en Montanejos hace ya un tiempo..en mi viaje a Margalef estuvimos con Javi todos los días..confío en verlos pronto; Urko Carmona, que no necesita presentación, y es la persona más motivante que conozco, sin duda alguna; Vieri, un italiano supermajo y superfuerte (con un perro supergrande), que conocí en Margalef y le he podido volver a ver en Rodellar..sus flashes en una vía son míticos; Carlos, un amigo que conocí en el Bovedón de Gandía, y dio el flash a Sergio en Arcadia, hasta se echaba magnesio él de lo emocionado que iba flasheando..también he de nombrar a su perro Patxi, el único perro que he visto que se le notan tanto los músculos,  dale un palo y se volverá loco jajaja; Jesús (Chechu) y Marc, unos valencianos que veníamos conociendo de las competiciones, y que nos ofrecieron una de risas que no tiene nombre...ya contaré alguna anécdota suya; luego pude ver a Gerardo, que estuvo con nosotros en el finde con el Pro-tes; Diana, que conocí en Gandía y he podido ver más veces en Madrid, las competiciones..; a Conchi y mucha más gente de Espacio Acción; Ramiro, simplemente el puto amo que no necesita presentación. Y mucha más gente de Bélgica, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Australia...(También pude ver y saludar a Daila Ojeda, que todavía no conocía)
Después, cuando anochecía, volvíamos con los frontales (aunque no siempre) hasta el Kalandraka con ganas de cenar...a veces volvíamos en chanclas, de noche y lloviendo a mares (bueno, solo una vez).
Una vez en casa, ya de costumbre, saludábamos a Doke y al resto de amigos que hubiese, dejábamos las cosas y nos preparábamos un buen plato de pasta (o arroz, o fabada, o lo que fuese), y nos llenábamos bien para recargar fuerzas.
Más tarde un poco de ordenador para contactar con el mundo, un billar y a dormir, eventualmente alguna fiesta en el Camping Mascún, en el Camping el Puente, o en el mismo Kalandraka...de las que no diré en este blog nada hasta que tenga 18 jajaja (lo que pasa en Rodellar se queda en Rodellar).
Cuando íbamos al Caming el Puente,
había que volver andando, por muy de noche que fuese

 Y después vuelta a empezar, al no ser que fuese un día de descanso, en cuyo caso bajaríamos a alguna poza para pasar el día, o bajar al Camping el Puente y hacer slackline sobre el agua gracias a Ester, quién por cierto se me olvidó nombrar antes, pero bueno, es que fue mucha gente nueva!
En fin, como cualquier día en el paraíso...y es que la gente, el ambiente, el paisaje, la roca y todo lo que hace especial a Rodellar te hace perder la noción del tiempo...
Otro factor de entretenimiento en Rodellar, los perros.




Lucas en plan: ¡Oh man!


Ariana y Patxi, que ahora está tranquilo...
Yo, en mi pose "Carlos Sobera".
Pero cuando a Patxi le das un palo, se convierte en esto!
Veamos a ver que cuento ahora......venga! Ahora vamos con la sección "Paridas épicas del verano", que las ha habido, y bien buenas, aunque no si si están a la altura de 'Apetrón' o 'Picos Prados'...pero aunque lo bueno es el momento... ahí van (explicaré las que lo necesiten):
1º Cojonecillo de indias (emisor: Sergio): creo que esta es evidente...
2º Chapatitas (emisor: Octavio): en vez de decir patatitas refiriéndose a un agarre, dice chapatitas...
3º Chupata más cubito 3€ (emisor: Sergio): ya sabéis, en vez de la famosa vía de Margalef de Chupito más cubata 3€, pues eso!
4º Coger un cuerno en plan Metal (emisor: Lucas): mientras Lucas le daba un flash a Octavio de su proyecto, él le dijo que la Kings of Metal tenía buena pinta, lo que sugestionó a Lucas para decir cuerno en plan metal, en vez de cogerlo en 'barra-pan'.
5º Ella Vera (emisor: Yo): no sucedió justo durante estos días pero necesito nombrarla...simple, en vez de la conocida vía Era Vella!
6º Repositar (emisor: Lucas): otra de Lucas, en vez de reposar...

Bueno ya esta bien de paridas, que lo bueno es estar ahí cuando las sueltan, así que supongo que me puedo limitar a contar anécdotas intercaladas con fotos! Así que bueno, vamos allá!
De esta en particular, Andrea va a acabar harta de escucharla, porque pasará a la historia... El caso es que íbamos Sergio, Lucas, Octavio y yo volviendo de noche del Ventanas, y cuando pasamos por la Gran Bóveda, retamos a Sergio a subir a encadenar Nanuk si estaba montada..y después de un rato mirando y comprobando que teníamos frontales, subimos a ver a Sergio en su escalada nocturna, escondiendo en los matojos las mochilas.
Llegamos a pie de vía, Sergio se encordó, se puso los frontales y encadenó..encima, al llegar a la reunión, apagó los frontales y salto, con bastante comba la verdad, pero estuvo divertido!
Luego, ya dispuestos a irnos, surgió una voz que pronuncio las tres palabras clave para picar a una persona: Lucas, a que NO HAY HUEVOS a darle a Nanuk ahora, y desnudo.
Y entonces esas tres palabras le calaron tan hondo que respondió afirmativamente de forma muy rotunda....Imaginaos el panorama, esperando ya de noche cerrada, a que Lucas se desnudase, y con los frontales y los pies de gato de Sergio, re-encadenase la vía.
Después de no encadenarla, pero llegar a la reunión, que ya es para como estaba, hizo igual que Sergio, apagó los frontales y se tiró al vació, a oscuras, y desnudo...afortunadamente el arnés no pilló nada que no tenía que pillar.
Recogimos y más tarde extendimos la noticia por el Kalandraka.
Vista desde el Ventanas, un día de esos de lluvia...

El mismo día de lluvia, haciendo el tonto con la cámara.


Lucas apetrando en su Mal de Amores.
Sergio haciendo de las suyas en su proyecto,  Monserrat.

En cuanto a comida que se refiere, tranquilos, no fuimos unos muertos de hambre (como quien yo me se), al contrario, desayunábamos y cenábamos en abundancia, para poder aguantar los trotes diarios. ¿Variado? Bueno, hacíamos todo lo que podíamos por comer verduras, como gorronear ensalada a los amigos y de vez en cuando comer manzanas, que duran tiempo. Esto teniendo en cuenta que se nos estropeó mucha comida (ahora hay un cartel de tirar la comida podrida en el Kalandraka, creo que fue por nosotros), perdimos los huevos, los kiwis, los plátanos, las zanahorias, una bolsa de ensalada, un melón...y mejor no os describiré el hedor que emitía la caja de la comida.

En fin, pero comimos bien, no tan parecido a los primeros días en Rodellar a los previsores Marc y Chechu, que como su amigo Ramón no paró en Huesca a hacer la compra, no tenían comida...bueno, miento, un día que les preguntamos tenían una lata de melocotón en almíbar, y risotto caducado. Además habían gozado de una cena de lujo, que constaba de espaguetis y, lo que es más triste, de primero una sopa con el agua de los espaguetis. Pero como buenas personas que somos les ofrecimos lo que sobraba de lasaña y para luego, un par de pastillas de caldo, unos fideos y un poco de chorizo, con lo que aguantaron otros dos días.
Estas mentes brillantes también fueron previsores no trayendo tienda, teniendo que dormir sin nada. Bueno, miento otra vez, Marc no tenía esterilla, por lo que tenía que dormir sobre la cuerda; y Chechu tenía un saco sábana que apenas abrigaba.
Marc y Chechu, las mentes brillantes.

En estos viajes importan más los buenos momentos que la escalada en sí.
Por ejemplo, un día que íbamos a la Piscineta (al final no pudimos por que iban otros dos grupos de personas, mucha gente y poco espacio), pero en vez de eso, hicimos el viaje en barca a los sectores de Glacier y Pequeño Paraíso, en los que probé una vía bastante guapa con Octavio, pero entre que estaba vago (que sorpresa) y que no me motivé del todo, la desmonté. Lo que hicimos de forma acertada fue pasar el resto del día haciendo rafting, y jugar en general con las barcas, puesto que momentos como esos son los que más se recuerdan.
Pues eso, haciendo el tonto con las barcas!

Ese día, también tuvo lugar otra hazaña de si, otra vez, Marc y Chechu.
Estábamos no se, supongo que hablando, y repentinamente, a las 12 o la 1 más o menos, Chechu nos dice que se van él y Marc a escalar al sector Ventanas (que esta como a 3 horas caminando), porque les han dicho como ir y que este sector no les motivaba. Así que les vimos desaparecer entre la maleza y confiamos que encontrasen el camino correcto.
El resto del día normal, volvimos (muertos de cansancio, eso sí), merendamos con calma y ya a la noche, cuando pasábamos por el parking, nos dijeron unos amigos que habían visto a nuestros amigos valencianos, aparecer por unos arbustos, en el sector Surgencia, a eso de las 8:30.
Al parecer se saltaron el desvío en La Piscineta, y siguieron subiendo por el río, atravesándolo incontables veces, cruzando caminos de cabras y subiendo y bajando montes constantemente...todo esto sin agua ni frontales. Un total de 8 horas caminando, cifra similar a la que nos estuvimos riendo de esta historia.
En fin, al final lo importante es sobrevivir. Y un día en mi proyecto estuve a punto de fallar, debido a que caí chapando la quinta cinta exprés, después de un aleje...curiosamente, aunque pensaba que me comía el suelo, en vez de un buen grito, me salió un frenético "tu tu tu tu tu tu"(que nos había pegado a todos Sergio) y me quede a escasos 30 cm de tocar el suelo, cosas que pasan, pero eso no me quito la motivación para encadenarla al día siguiente.
Llegando al empotre clave de A Cravita.


Más de lo mismo por A Cravita...

Apetrando en la sección dura.

Empezando en la Familia Manson.

Otra fotiko en la Familia...

Bandereando en un chapaje.

Ya el último día, tuve que hacer una redada para recoger todas las cintas que tenía puestas por Rodellar: pasé por la Gran Bóveda, y me caí tocando el canto de chapar la reunión dos veces seguidas de una vía que había probado; después fui hasta el sector Pince Sans Rire y desmonté la famosa Gracias Fina, que no tuve tiempo de dar pegues; y ya por último me dirigí hacia el Ventanas, donde estaban todos mis amigos, no sin antes darme un relajante aunque raudo baño en pelotas (algo tenía que hacer, no encontraba el bañador).
Comprobé que todo el mundo había encadenado, y esperé a la noche para darle dos buenos pegues con frontal a otro proyectito, cayendo en el canto salvador.
Si, efectivamente, había acabado mi último día en Rodellar, y no había encadenado nada...pero la sensación era la misma de haber encadenado, de haber encadenado 20 días en este paraíso, conociendo gente increíble, pasando momentos inolvidables, y riéndome como nunca lo había hecho. Ha servido para darme cuenta de que lo importante no es subir de grado cada fin de semana en el que sales a escalar, si no poder compartir esos momentos de escalada o no, con la gente que te importa...Es por esto que la escalada no es solo un deporte, la escalada es además un contexto para pasar ratos como esos, con los amigos, tirados en el suelo después de un baño, observando el envolvente paisaje que nos rodea.
Al día siguiente me dispuse a irme con las maletas, me despedí de la gente que había, y miré al irme el cartel del Kalandraka, algo así en plan película, que solo faltaba que se pusiese a llover y sonase una canción como 'The End' de The Doors.
De tanto tiempo ahí, acabas hablando hasta a los árboles!

Sergio berreando en Akelarre, como siempre..


Lucas haciendo su propio "Saludo al sol".

Bueno, se acabó lo que se daba, la entrada esta infinita si (que confió no se os haya hecho un tostón), lo que no se acaba es el verano, en el que espero vivir más momentos como esos, de los que te hacen pensar que la vida realmente merece la pena. Muchas gracias por la lectura, hasta luego, fuerza y honor, y más que nunca.....A MUERTE;)